Monday, March 14, 2005

« Hoy he despertado con una sed en la
boca que hace mucho no sentía.
Hoy he despertado a un nuevo matiz de colores,
te he visto en un sueño y hoy he despertado siendo tuya.

Que fácil ha sido caer por tu mirada!
Que fácil ha sido morir cuando te vi!
Si el amor a primera vista existe,
mírenme que soy prueba de ello.

No se si esto dure, no se si mañana sea igual,
pero hoy es más intenso este sentimiento
que el mismo latir de mi corazón.
Así que hoy soy tuya y mañana espero serlo también,
depende de Dios, te digo: ¡El dirá! ».

CUK

«Nací para conocerte y llego el día
Te vi sin que me vieras, nunca olvidare lo que pensé.
Tu rostro y tu figura distinguida,
traspasaron el umbral de mis sentidos y tocaron,
sin yo percibirlo, mi corazón.
Yo no lo imagine, solo intuición había.

Luego fui capaz de acercarme y en ese camino
fui guiado por el brillo de tus ojos y la blancura de tu risa.
La pureza de tu ser cautivo mi esencia.

Tu abrazo me infundió vida,
tus manos recogieron mi corazón y lo acercaron al tuyo.
Encontré consuelo a mi angustia y quede prendado de ti

Luego de un tiempo puedo ver
que tu sacas lo mejor de mi,
que tu haces que yo desee ser lo que soy.
Tu me humanizas y me invitas al amor.»
APC

Wednesday, March 09, 2005



LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caidas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

César Vallejo.